Dicen por allí que es el silencio la espada de Damocles que corta todo a su paso;
pero muy por el contrario no es el silencio sino la "indiferencia"
la que corrompe el alma de los atacados por ella.
Y es la indiferencia la madre de todas las espadas,
de todos los ataques;
aún el odio es solo una miserable forma de amor retorcido que,
al no poder amar se conforma con ocultar un amor latente
con superficial enojo.
pero muy por el contrario no es el silencio sino la "indiferencia"
la que corrompe el alma de los atacados por ella.
Y es la indiferencia la madre de todas las espadas,
de todos los ataques;
aún el odio es solo una miserable forma de amor retorcido que,
al no poder amar se conforma con ocultar un amor latente
con superficial enojo.
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