En un páramo gris y vacío
se cobija un ente singular.
Alejado a libre voluntad,
gasta sus suspiros en largo retiro.
se cobija un ente singular.
Alejado a libre voluntad,
gasta sus suspiros en largo retiro.
Vive y respira en elento andar,
sintiendo sus heladas huellas...
Caminando en monótono vaiven,
observando y vigilando su vacío hogar.
Recuerdos extintos de dulces promesas,
nutren su pálido y marchito ser.
y lágrimas de besos perdidos,
hidratan su incansable pensar...
En soledad peremne sus días se alejan,
uno por uno en periódo finito.
Pero su latir cansado esconde tiernamente
el motivo de un vivir tan funesto.
Sus horas esconden un voto solemne,
ajeno a todo ser viviente alrededor.
Sacrificando su alma en un azar del destino,
Esperando firme y paciente,
un soplo de amor...
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